martes, 12 de abril de 2011

Fotografía del depuesto presidente de Costa de Marfil

El ex-presidente Laurent Gbagbo anda triste estos días, que le ocurrirá al ex-presidente.

Gbagbo llegó al poder con el apoyo incondicional del Gobierno francés, dirigido por los socialistas de Lionel Jospin, que, a diferencia de Estados Unidos y algunos países africanos, no juzgó necesaria una nueva elección. Con una trayectoria personal similar a la del senegalés Abdoulaye Wade, llegado a la Presidencia en su país el 1 de agosto anterior tras muchos años en la oposición, Gbagbo asumía la responsabilidad de plasmar las esperanzas de una población cansada de años de autoritarismo y últimamente inquieta por las contingencias económicas. En el caso marfileño tomaban un mal cariz ante el derrumbe del precio del cacao, del que el país es el principal productor mundial, en los mercados internacionales.

Los analistas apuntaron la tesitura de unas negociaciones con el FMI para el reescalonamiento de la deuda exterior, ya que las ineludibles medidas de austeridad iban a contradecir el programa socialmente avanzado del FPI, que establece la distribución de la riqueza nacional, la participación del Estado en los sectores considerados estratégicos y el incremento de los precios con que el Estado compra a los campesinos sus cosechas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario