domingo, 10 de abril de 2011

Hamlet, acto I escena III

Presta a todos tu oído, pero a pocos tu voz.Oye las censuras de los demás, pero reserva tu juicio.

El traje revela al sujeto.

No pidas ni des prestado a nadie, pues el prestar hace perder a un tiempo al dinero y al amigo, y el tomar prestado embota el filo de la economía.

No hagas como algunos predicadores inexorables, que enseñan el áspero y espinoso camino al cielo, mientras ellos, como jactanciosos y procaces libertinos, pisan la senda florida de los placeres y no se preocupan de su propia doctrina.

Con que prodigalidad presta el alma juramentos a la lengua cuando la sangre.

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